Nosotros

Los Hermanos de San Juan de Dios somos una institución religiosa de confesionalidad católica y sin ánimo de lucro que promueve la ayuda a necesitados y enfermos, en los ámbitos social y sanitario, a través de la hospitalidad fomentando una asistencia integral y humanizada guiada por sus valores: calidad, respeto, responsabilidad y espiritualidad. Estamos presentes en 51 países, con más de 300 centros, 1.250 hermanos, más de 40.000 trabajadores, 33.000 plazas sanitarias y sociales y más de 20 millones de beneficiarios. En la demarcación de Castilla contamos con más de 2.500 profesionales, 300 voluntarios y 100 hermanos que atienden a casi 5.000 personas diariamente. Contribuimos a generar un desarrollo social más justo. Intervenimos, a través de diversos programas socio-sanitarios, en aquellos colectivos que precisan nuestra ayuda. Con la participación de trabajadores y voluntarios hacemos llegar nuestros programas de atención integral a todas las partes del mundo y formamos una de las mayores organizaciones internacionales de cooperación sin ánimo de lucro del mundo.

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Historia

El 15 de diciembre de 1981 abrió sus puertas el Centro de Acogida Santa María de la Paz en un edificio vacío cedido por las Religiosas del Sagrado Corazón en la Avda. Pío XII de Madrid, con doce residentes.
En pocos meses el número de personas acogidas ascendió a sesenta.
En el año 1986 se produce el traslado al actual barrio de Sanchinarro, perteneciente al distrito de Hortaleza, cambiando la ubicación de una zona urbana a una zona, en aquellos momentos, rústica.
Generalmente son personas que presentan una situación de desarraigo social muy marcada, con motivo de la grave problemática personal que arrastran desde hace años (pérdida de empleos, familia, hogar, situación de calle prolongada…). Son hombres prematuramente envejecidos, enfermos, solitarios y carecen de forma casi absoluta o absoluta de recursos. Actualmente el Albergue cuenta con 110 residentes.

1981 – Apertura del centro en la Avda. Pio XII con 12 usuarios.

1983 – Declaración de Utilidad Pública.

1986 – Traslado al barrio de Sanchinarro (ubicación actual).

2011 – Celebración del 30º aniversario del Albergue

Valores

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El valor central en nuestra ayuda a enfermos y necesitados en los ámbitos social y sanitario es la HOSPITALIDAD.

Este valor fomenta una asistencia integral y humanizada guiada por sus valores: calidad, respeto, responsabilidad y espiritualidad.

Calidad: entendemos la calidad como la excelencia profesional en la atención integral al paciente, poniendo a su disposición los medios técnicos, humanos y espirituales que necesite en cada momento.

Respeto: consideramos al usuario de nuestros centros en su dimensión humana como el centro de nuestra atención teniendo en cuenta sus derechos y decisiones implicando en el proceso a los familiares. Promovemos la justicia social, los derechos civiles y humanos.

Responsabilidad: hacia los usuarios, el medio ambiente y hacia los ideales de San Juan de Dios, siendo capaces de aplicar la ética y una justa distribución de los recursos de los que disponemos en las actividades que realizamos para la adecuada sostenibilidad de los Centros.

Espiritualidad: hacia todos los usuarios, pacientes y familiares, profesionales, creyentes o no, y de otras confesiones religiosas atendiendo sus necesidades espirituales y religiosas, contribuyendo de esta manera a la Evangelización.

Misión

La Misión del Centro es dar acogida y atención integral a la personas sin hogar, ofreciéndoles un espacio de acogida y de diálogo que incremente su calidad de vida, en el que los usuarios recuperen dignidad y aprendan a relacionarse a través de un conjunto de actividades mediante las cuales poder desarrollar sus competencias personales, sociales y crecimiento personal, contribuyendo así a mejorar su autopercepción y la del entorno.
Nuestra misión en definitiva es caminar hacia la incorporación social de los usuarios a través de:

  • Una acogida y atención integral de manera cercana y humana a las personas sin hogar en situación de exclusión.
  • Frenar el deterioro.
  • Aumentar su calidad de vida y recuperar su dignidad.
  • Facilitar la comunicación. Prevenir o reducir los conflictos y saber afrontarlos.
  • Desarrollar una percepción positiva del entorno y de las otras personas.
  • Orientarles hacia el desarrollo de una vida autónoma, estimulando sus propias habilidades, dotándoles del conocimiento de herramientas básicas para la puesta en práctica de las potencialidades y recursos propios que cada persona tiene por su profesión u ocupación pasada.

Crear un buen clima de convivencia en la Institución.

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